Capítulo 7: la fundación de la Curva Rommel


¿Que quiénes son estos dos señores y qué pintan aquí? Pues estos dos señores eran conocidos como don Ignagio Romera y Yuste y don Melquíades García-Belmonte García, y tienen un rol fundamental en el agarre del balompié en el Albacete tardovictoriano. "Tardovictoriano" es una palabra que realmente, si lo analizas, no es aplicable al texto, pero no me voy a ver en otra ocasión de calzar semejante palabro en un texto en mi vida, así que ahí lo lleves con pan, querido lector.

Romera, como se le conocía en la villa de Albacete, y Melquíades eran, amigos míos, mariquitas. No es necesario escandalizarse ni cambiarse el papel de fumar de la pita por usar esa palabra, porque resulta que a finales del XIX era de lo más elegante que se podía llamar a un, digamos, homosexual. Y no es que la homosexualidad estuviera precisamente bien vista, ni mucho menos. De hecho, los pobres Romera y Melquíades pasaron las de Caín en esta Europa aun en pijama. Ambos eran de clase media; Melquíades, si me apuras, media alta, que los nombres compuestos con peso lírico al final indican abuela con perricas. Sin embargo, por mucho que el homo australopitecus piense lo contrario, la homosexualidad te toca, no la eliges, y estas dos pobres criaturas llevaban premio, así que ni herencia, ni dinero, ni estudios superiores, ni, por supuesto, carrera clerical. Vamos: una calamidad.

Los pobres se ven cuarentones viviendo en una casita de la familia de Melquíades, pero nadie  quiere dar trabajo a sodomitas, así que esta conocida pareja albaceteña se busca la vida en un sector con mucho empuje empresarial y sin los remilgos morales del momento: el opio. ¡Ay, opio: analgésico de los muy enfermos y vicio de los muy ociosos! Romera y Melquíades vendían ovillitos de esta popular droga en la antigua vereda de circunvalación, siempre y cuando la Guardia Civil no tuviera un mal día, ya que por aquel entonces estaba alejada del centro y era de fácil acceso con carreta, lo que facilitaba la discrección. Mucha gente se acercaba por la curva que hacía el camino por los terrenos de la Asociación Cinegética. Recordemos a los lectores sin instrucción historiográfica que tales terrenos son los que actualmente ocupan el Mercadona de Parque Sur, desde la circunvalacion hasta el parque. Con los años, esta curva en el camino acabó conociéndose popularmente como la Curva Rommel, en alusión a los dos enamorados emprendedores, que servían droga fresca a la muchachada local.

"¡Ángel: el fútbol! Llevas no sé cuánto contándonos todo el rollo de dónde vendián opio los mariquitas y no vas al grano" Vale, lector, aunque no era necesario faltar. ¿Dónde estábamos? La Curva Rommel. Resulta que si al final ésta era una curva célebre de la ciudad, la Benemérita terminaba por decidir si quería hacer oídos sordos o pasar por allí para fichar a dos o tres desgraciados. El caso es que la fama del lugar vino en detrimento del negocio, que vió en el fútbol un renacer inesperado. El declive de la drogadicción que trajo el éxito del lugar de la venta de opio acompañó a la creciente popularidad por el fútbol en la ciudad. Ver a un grupo de hercúleos y sudorosos cuerpos de hombres y mujeres disputarse una bola de trapos era un espectáculo glorioso en una época aún alejada del acceso a Xvideos.com .

Vereda de circunvalación de Albacete en 1899

Una milla más al oeste de la Curva Rommel se concentraba la gente a disfrutar del ferroviario balompié albaceteño, y Romera y Melquíades no se resistieron a la nueva moda. Los partidos del Locomotoras Albacete Balompié supusieron un nuevo mercado y para que no resultarse tan cantoso, un grupo de  asíduos a la hedionda mandanga opiácea fundó una asociación juvenil como tapadera: la Curva Rommel. La Curva Rommel original es oficialmente -consúltense los archivos- la primera peña de aficionados al fútbol de Albacete, sellada nada más y nada menos que en 1984. Si no lo es de España, poco les faltará.

Algunos de los miembros originales de la Curva Rommel

Romera y Melquíades esperan el tranvía en el centro de Albacete
junto a otros aficionados para ir al partido del Locomotoras
Albacete Balmpié

¿Tapadera de venta de drogas, dices? En todo caso será de compras. La Guardia Civil tardó tres semanas en llevarse a Romera y Melquíades al calabozo, de los que por cierto nada más se supo. El nombre de Rommel quedó difuminado de la ciudad hasta que el Queso Mecánico ascendió a primera división y terminó contratando a un extraordinario futbolista panameño llamado Rommel Fernández Gutiérrez, tan talentoso como desgraciado, ya que perdió la vida en una carretera secundaria de Albacete en 1993. La refundación de la peña en 1998 giró ya en torno a la figura del deportista panameño, y no sobre la compra de opiáceos, aunque los miembros de esta honorable asociación pueden hacer en su tiempo libre lo que les venga en gana: ¡hasta ahí podíamos llegar!

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